Reseña Histórica



AMBIENTACIÓN HISTÓRICA DE LA COFRADÍA

La Real e Ilustre Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad está establecida en al Ciudad de Toledo, desde tiempos inmemoriales, sus primeras Constituciones fueron aprobadas el día 14 de Agosto del año del Señor de 1644, según consta en el legajo que se conserva en el Archivo Diocesano del Arzobispado de Toledo.


Según la Historia de la Cofradía, ésta tiene su primer asentamiento canónico en el Convento de los Religiosos Mercedarios de Santa Catalina, que estaba ubicado en el solar que actualmente ocupa el edificio de la Diputación Provincial: "Por algunas diferencias que hemos tenido con el comendador y religiosos de dicho convento, contraviniendo a la paz y a concordia que por nuestra parte se ofrecía a los dichos religiosos nos enviaron un escrito por el cual consta que la dicha nuestra Cofradía tuviera su asiento en este Monasterio y por obviar disturbios en razón de lo referido comunicamos la materia con Vmd. Y con sus beneplácitos sacamos las insignias y demás alhaxas de dicha Cofradía y las pusimos en la Parroquia Mozárabe de Santa Justa, donde tenemos animo de permanecer y porque la procesión sale comúnmente el Viernes Santo". Piden permiso y se les concedió el traslado a la referida parroquia mozárabe. Corría el año 1660, aunque no se puede asegurar con toda certeza.


Su origen hay que situarlo, pues con bastante antelación y no parece exagerado situarlo en el siglo XVI.


De inmediato el día 9 de Mayo de 1664, hay un pleito entre el Párroco de Santas Justa y Rufina y la Cofradía, motivado por la herencia legada por Doña Josefa Navarro, vecina de Madrid, y al final se capitula que la herencia "la gaste la Cofradía a su arbitrio, bien en el adorno de su altar o en hacer una capilla nueva al lado del Evangelio y sitio donde oy esta colocada la Imagen de Ntra. Sra. de los ángeles" .. Sin embargo la construcción de la Capilla no tiene lugar hasta el año 1752, costeada por la Sra. de Herrera que otorga a la Cofradía la cantidad de 27.000 reales y la obra es dirigida según los planos de D. Francisco Jiménez Revenga.


Posteriormente vuelven al acuerdo los Frailes Mercedarios y la Cofradía, y en secreto deciden que el Viernes Santo del año 1694, al término de la Procesión del Santo Entierro, iría la Cofradía a su lugar primitivo, es decir, al Convento de Santa Catalina de los Frailes Mercedarios. Enterado el párroco de las Santas Justa y Rufina, pone el hecho en conocimiento de las Autoridades Eclesiásticas, que comisiona al Promotor Fiscal del Arzobispado para que presidiese la Procesión y obligase a la Cofradía a volver a la Parroquia y no entrar en el Convento de la Merced. Este hecho posibilita ininterrumpidamente la presencia de una Comisión del Arzobispado en la Procesión del Viernes Santo, hasta el año 1935.


Existiese o no el incendio del día 28 de Septiembre del año 1873, en relación con la estructura del edificio, lo cierto es que la Imagen primitiva de Ntra. Sra. y el retablo propio de la Capilla, se quemó en dicha fecha, siendo en Junta General del día 2 de Octubre de ese año, se acuerda dotar a la Cofradía con una nueva imagen, por valor de 1.270 reales, que serían sufragados por las limosnas y fondos de la propia Cofradía. La Imagen se encarga a Don Mariano Bellvon, que la termina en enero de 1874. Esta imagen es la venerada en la actualidad.


Con motivo de este incendio, la Capilla sufre otro traslado, pasando ahora a la Capilla del Socorro, reformándose el Camarín y haciéndole practicable por los dos lados del altar, inaugurándose esta nueva Capilla en el primer besamanos de la Soledad.


La ornamentación actual de la Capilla (la actualmente utilizada por la Hermandad del Stmo. Cristo del Descendimiento) se enriquece en el año 1922, en tiempos del párroco Don ángel María Acevedo y Juárez, y donde se arregla el techo y las alacenas al gusto de las yeserías de la época.


Hoy en día ha cambiado otra vez de Capilla, pues después de las obras de restauración de la iglesia, terminadas en el año 1.993, ha pasado a ocupar la antigua Capilla del Santo Sepulcro, lugar donde hoy se la venera.


Mientras duraron las obras de restauración de la Iglesia, la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad fue trasladada al Monasterio de la Madre de Dios, donde se le ha seguido dando culto y veneración desde el año 1.989 hasta el año 1.993, fecha de la terminación de las obras.


OBJETOS VALIOSOS DE LA COFRADÍA

La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad es propietaria de 27 Cuerpos de Armaduras, que fueron mandadas construir en el año 1.686, en la ciudad de Toledo, al maestro armero D. Melchor González Chavarré, según modelos sacados de la armería del Sr. Conde de Fuensalida.


Estas armaduras de valor histórico incalculable, sirven para dar escolta al Santo Sepulcro y a Nuestra Señora de la Soledad, habiendo sido solicitadas en muchas ocasiones con motivo de Exposiciones Nacionales e internacionales e incluso para la Exposición Iberoamericana de Sevilla, como así mismo por el Museo de Santa Cruz de Toledo, pero dada la riqueza de las mismas y el especial cuidado que exigen, siempre se ha aconsejado la denegación de los permisos.


DEVOCIÓN PECULIAR DE LA COFRADÍA

A pesar de atravesar diferentes etapas a lo largo de los siglos, el culto siempre ha sido dignísimo. En sus Novenarios y Septenarios ha contado siempre con los mejores predicadores del momento, según constan en los Carteles anunciadores que la Cofradía conserva en su Sala Capitular; y las procesiones de la Soledad, del Viernes de Dolores y del Santo Entierro o de la Soledad, del Viernes Santo, suponen un acontecimiento ciudadano.


La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad siempre ha estado compuesta por hombres y mujeres bajo una única dirección, hasta el día 9 de Marzo de 1930 y a iniciativa de Dª. Asunción González Blanco, esposa del entonces Hermano Mayor Sr. González Vegue, se constituye la Asociación de Adoradoras de Nuestra Señora de la Soledad, comprometiéndose a sacar en procesión a la Virgen todos los Viernes de Dolores y a velar, por parejas a la Imagen de Ntra. Sra. todos los viernes (hoy en desuso).


En la actualidad se celebran los cultos todos los últimos viernes de mes.